Mostafa Akalay Nasser

Esta ciudad tingitana ya existía en la imaginación conformada por la literatura, la pintura y el cine, y que con el paso del tiempo, se ha distanciado de esa senda multicultural para convertirse en una ciudad del montón con más habitantes en su mayoría: Los Mohameds con mostacho dixit el humorista argelino Fellag que han eliminado la diversidad, han beduinizado-(del árabe beduino morador del desierto)- los modales, han asesinado la modernidad convirtiéndola en una urbe cateta y amnésica donde campan a sus anchas:

Políticos de poca monta, especuladores sin codicia limite, estafadores que buscan su beneficio propio, gentuza o chusma sin escrúpulos, timadores de todo pelaje, une bande de racailles ni con el limpiador a vapor Karcher franquicia húngara Sarkozy puedes arrojar al mar, que han despedazado con ayuda de los narcos la ciudad como una carroña (Charogne) apropiándose de los solares abandonados y terrenos para practicar un no urbanismo donde reina la laideur o fealdad arquitectónica.

Allá por los noventa un tangerino de pro profesor universitario de francés llamado Mardi denuncio en un libro las tetas de Tánger o les mamelles de Tanger, esta situación de robo descarado de terrenos matriculados en ausencia de sus propietarios en el extranjero con la complicidad de funcionarios corruptos del catastro, dicho libro se vendió poco y al mes la encargada de la época de la librairie des colonnes Solaika o Solange Laredo se habrá jubilado, lo retiro del escaparate para mandarlo a la guillotina de libros ya que la crítica o el derecho de discrepar son muy mal vistos y perseguidos en sociedades que se rigen por la autocracia. Quien investigue irregularidades inmobiliarios sufre los ataques despiadados de fuerzas poderosas que pueden acabar tumbando todo vestigio de honorabilidad, tienen una excusa se está impidiendo el progreso y la creación de riqueza.

Acercarse a la ciudad dispersa, ejemplo Tánger y hacerlo desde el punto de vista medioambiental supone mirar un fenómeno de inaudita complejidad, abierto y en constante transformación, la ciudad subdesarrollada está siempre sin terminar, en continuo estado de emergencia. Es una emergencia colectiva, con problemas cuyo volumen e intensidad asombran al observador: contaminación, falta de infraestructuras básicas, carencias de vivienda, salud, seguridad o equidad para poblaciones crecientes (Hawmat Shouk y Hawmat Sadam Dam).

Se altera la ciudad saturándola con cemento, lo público se hace privado. Se cementa el suelo forestal (bosque de Danabu en el monte), el rústico y las servidumbres de los ríos. Se deteriora, cuando no se destruye el entorno, los equipamientos y la propia vida ciudadana. Al calor de los disparatados incrementos del precio de la vivienda, se han consolidado prácticas malintencionadas que defraudan los derechos de los consumidores. A veces, existe una correlación ruin entre el poder político y el económico que pervierte.

El urbanismo es el único negocio del mundo donde tres trazos en una servilleta de papel de las cafeterías de postín Kandinsky o Cappuccino se trasladan luego a un plano y se logra una operación millonaria. La ganancia principal está en la gestión del suelo, en el paso del suelo rústico al suelo urbano, mediante la compra barata, recalificación y venta, con rentabilidades sencillamente excesivas , y “los planes” urbanísticos se sacan adelante gobierne quien gobierne y con alianzas contra natura, es el dinero, mejor dicho el dinero negro que todo lo puede, que todo lo cambia, que todo lo pudre, el afán descomedido de dinero, no respeta nada: fomenta corrupción y deshumaniza hombres, aniquila ciudades, arrasa pueblos, destruye paisajes.

Además, el ayuntamiento preso de una mafia espoliadora inmobiliaria está utilizando el patrimonio municipal de suelo que consigue con los nuevos desarrollos urbanísticos para financiarse, vendiéndolo como forma de solucionar sus problemas de tesorería y ampliar su capacidad de actuación, pero sacrificando el derecho a la vivienda de sus habitantes más desprotegidos. Una espiral financiera y especulativa no controlada e improvisada provoca disfunciones, carencias y disparidades perceptibles en las sociedades.

Durante nuestro trabajo de campo en el marco de nuestra investigación, tuvimos la oportunidad de comprobar el rostro que adopta el proceso especulativo en el espacio de Tánger, que más allá de enmascararse como especulación urbanística, se oculta una planificación estratégica impresionante, llena de complicidades en la especulación de todo el territorio sin que se entere el sujeto tangerino.

Se está implantando el modelo económico del ladrillo puesto de moda por el cateto triunfante alcalde especulador inmobiliario con mentalidad faraónica Jesús Gil en Marbella. Dicho modelo parte de un pensamiento único de desarrollo, y se materializa en un crecimiento urbanístico sin planificar, incontrolado y salvaje, con una elevada cantidad de construcciones ilegales, toleradas por el ayuntamiento, justificándose hacia la población con falsas promesas de puestos de trabajo, la mayoría temporal y precaria. Una legislación especialmente neoliberal y permisiva en cuanto a recalificaciones de terrenos, la ausencia de control sobre los precios finales y la entrada de capital blanqueado  y la ausencia de viviendas de alquiler o de pisos de protección social han favorecido un boom inmobiliario estos  últimos años que, amenaza con cubrir gran parte del territorio .  

La razón de este crecimiento desmedido de la construcción de viviendas de primera o segunda residencia, hoteles de lujo, oficinas, infraestructuras de transporte o de logística, campos de golf, centros comerciales, es sin duda los altos beneficios que augura a las constructoras y al capital especulativo; y el efecto riqueza y de creación de trabajo que le acompaña , pero el resultado cierto es una acción devastadora sobre el medio, el endeudamiento de una parte de la población y una burbuja inmobiliaria que puede explotar en cualquier momento. En una ciudad como Tánger, un amplio sector de la población urbana queda excluido del sistema económico, grupos urbanos catalogados como pobres buscan la forma de procurarse un refugio asentándose en las afueras de la ciudad, allí auto-construyen ladrillo a ladrillo, un alojamiento basándose en esfuerzos propios e ínfimos recursos. Así en un período de no más de 20 años, la ciudad ha elevado su población brutalmente, en base a una urbanización marginal (Barrios del cuarto de hora, llamados así porque las casas son construidas durante la noche, protegidas de la vigilancia oficial) que ha colonizado sus suelos menos accesibles, las partes altas de la ciudad, cuando ésta trepa colina arriba.

Los migrantes al llegar a la ciudad se encuentran con infranqueables dificultades para conseguir un empleo que pueda con adecuada suficiencia asegurarles posibilidades básicas de acceso a alimentos, vivienda, y bienestar social, entre otros. Así se aumentan los grupos que quedan privados de las condiciones mínimas de sobrevivencia dentro de la ciudad formal, contemplando  por una parte a los inmigrantes nacionales o no nacionales (subsaharianos)que llegan cada día y por la otra a los que constantemente son expulsados hacia la periferia por la exigente economía que es excluyente, solo permite acceder a niveles satisfactorios de vida urbana a grupos muy reducidos , la gran mayoría debe vivir una existencia urbana de penurias e insuficiencias .

Barrios a medio construir y sin urbanizar, pero habitados desde hace tiempo, son fácilmente observables en los alrededores de la ciudad e indican la rapidez del crecimiento urbano y la incapacidad de las administraciones para responder a las nuevas necesidades creadas. La demanda creciente de suelo urbanizable presiona sobre la localización de los asentamientos ilegales y extiende la ciudad hacia zonas industriales contaminadas o destruye zonas verdes, colaborando así en el deterioro de la calidad de vida en el espacio urbano. Tánger presenta una aguda crisis, léase déficit, en lo referente a la atención de la vivienda para personas de escasos recursos económicos, el déficit crece cada día con el incremento de la población urbana por múltiples causas, siendo una de ellas la migración: migraciones campo ciudad, por una parte, estimuladas por los espejismos de oferta de trabajo y mejores condiciones de vida, y, por la otra, por la pauperización de las zonas campesinas desde el último tercio del siglo XX se presenciará la explosión y difusión incontrolada de la urbanización dispersa y salpicada, haciendo que se lleguen a fundir el campo con la urbe es la rurbanisation neologismo francés ideado por los geógrafos Gérard Bauer y Jean Michel Roux allá por los setenta que algunas personas consideran poco sugestivo, que se refiere al proceso de urbanización que arrastra el espacio rural, entrelaza los espacios rurales y las áreas urbanizadas.

El proceso de urbanización acelerado y sin control en Tánger ha producido, una ruptura en el tradicional equilibrio entre las zonas rurales y las zonas urbanas. La ciudad pletórica, desmesurada y devoradora de superficies agrícolas que ya escasean, transformadora de los hombres y de su cultura, se despliega por la movilización de su espacio, que se hace mercantil y, en mayor medida aún, especulativo. Reúne asentamientos sin integrarlos en la ciudad, descompone las identidades culturales sin procurar a sus habitantes nuevos instrumentos que faciliten su arraigo en comunidades nuevas ni posiciones bien ancladas para mejor adaptarse al espacio.