Por :Abdellatif Kenfaui

Aprender idiomas y hablarlos con fluidez ha sido desde siempre el objetivo de todas las personas. Aprender y dominar un idioma, además de ampliar el currículo, da más libertad de movimiento, expansión a nivel comunicativo y permite abrirse a otras culturas y ser tolerante con ellas.
Aprender un idioma no es sólo aprender gramática y palabras sueltas. Es mucho más que eso. Es aprender a expresarse y actuar en situaciones distintas de comunicación.
Lamentablemente, cada vez hay menos personas que perfeccionen un idioma. La mayoría se matricula en centros, inicia la formación y pronto se le acaba la motivación (que por supuesto proviene del interior y no del exterior) y abandona su meta. Algunos, quienes optan por estudiar en los centros extranjeros instalados en el país, se esfuerzan y aguantan un poco más, porque no quieren decepcionar y dejar una mala reputación.

Pero, ¿ qué es lo que falla?, ¿ por qué la gente no consigue dominar idiomas como antes?
Llevo 18 años actuando en este campo. He formado en asociaciones, centros de formación, institutos privados, escuelas de enseñanza superior y empresas, y confieso que empecé enseñando mal a los estudiantes, castigándoles con reglas y estructuras gramaticales, hasta que me di cuenta de que eso no funcionaba. Creía que los estudiantes tenían que pasar por el mismo camino que nosotros y aprender de la misma manera.
Aprender un idioma, hoy en día, es difícil porque no está en manos de uno, depende del profesor, del estudiante y del compañero. Si falla uno falla todo el proceso.
Los profesores, que la mayoría de ellos no son formadores, se limitan a explicarles lo que aprendieron ellos, pero no los forman. Abusan mucho de enseñarles reglas y estructuras inútiles y se olvidan de ayudarles a hablar y comunicarse con soltura. (Muchos tienen el carné de conducir pero no todos conducen) . No todo es técnica, es psicología antes de todo.
Por otro lado, muchas personas deciden aprender un idioma desde la necesidad y no el amor. Necesitar es un verbo que carece de acción.
Excusas o Resultados. La palabra más importante es la o. Las personas no se pueden llevar las dos: o eligen excusas o resultados. No se puede conseguir objetivos desde la comodidad. Nadie se hace grande evitando la incomodidad, y si alguien tiene duda que se lo pregunte a un culturista. Más bien, tienen que trabajar duro y ser pacientes. Todos sabemos el famoso dicho “Quien siembra cosecha”, pero el detalle más importante e implícito en este dicho es que no se puede sembrar y cosechar en la misma estación. Yo siempre digo que si el quiero es fuerte el puedo es real. Es cuestión de tener fe y una obsesión grande. La habilidad de obsesionarse no es un mal, es un don.
En fin, hay que aprender a prender. Aprender a no abandonar pronto (los ganadores nunca abandonan), aprender a creer que sí se puede, aprender a ser generoso con el conocimiento y aplicarlo, aprender a superar las limitaciones que no existen en la realidad, sólo existen en nuestra mente. Cualquiera puede dominar un nuevo idioma si se obsesiona lo sufiente. Y los profesores, y me incluyo yo, debemos dedicarnos más a formar que a enseñar.