Entrevistado por Ferdaous Emorotene

Sergio Barce, autor larachense y malagueño, ganador del Primer Premio de Novela Tres Culturas de Murcia con “Sombras en sepia”, finalista del XVII Premio “Vargas Llosa” de Novela, e igualmente Finalista del XXII Premio de la Crítica de Andalucía 2015 con “La emperatriz de Tánger” Y Finalista del XVIII Premio de la Crítica de Andalucía 2012 con “Una sirena se ahogó en la Larache”.

En sus obras hay una presencia permanente de Marruecos, donde pasó toda su infancia.  En esta entrevista con “La Depeche”, Sergio Barce nos acerca sobre su última obra “Malabata” (Ediciones del Genal – Málaga, 2019), novela ambientada en el Tánger Internacional de principios de los años cincuenta.

– ¿Nos podría acercar un poco más a su nueva obra “Malabata”?

  “Malabata” es una novela típicamente “noir”, una novela negra que se ambienta en el Tánger internacional de los primeros años cincuenta y que bebe tanto de autores como Dashiell Hammett o Raymond Chandler como del cine clásico americano. Es una historia policíaca en la que su protagonista, el inspector marroquí Amin Hourani, ha de investigar una serie de crímenes que suceden en la ciudad tangerina, excusa perfecta para retratar la ciudad de aquella época y el de los personajes que deambulaban por ella.

   Para mí, el Tánger internacional es un marco incomparable para ambientar una buena trama de intrigas y venganzas.

– ¿Cómo surgió la idea de escribir una trilogía sobre Tánger?

  Después de mis primeros libros ambientados en mi ciudad, Larache, como “Sombras en sepia”, “Una sirena se ahogó en Larache” y “Paseando por el zoco chico larachensemente”, creí necesario cambiar de temática y de ubicación, y pasé de mis novelas y relatos intimistas y casi autobiográficas de esos libros a introducirme en la novela negra o de intriga, y así nacieron “La emperatriz de Tánger”, “El libro de las palabras robadas” y ahora “Malabata”, las tres ambientadas en su mayor parte en Tánger y con una atmósfera más oscura. Y aunque se tratan de novelas muy diferentes entre sí, he tratado de que la ciudad de Tánger respire y viva como si fuese un personaje más de estas novelas.

– Como larachense ¿Usted recuerda su primera visita a Tánger?

   Mi primera visita no, pero sí recuerdo con nitidez que, como tantos otros larachenses, en mi niñez visitaba muy a menudo Tánger con mi familia (en mi caso, eso sucedía a finales de los años sesenta y principios de los setenta) para ir al oculista, al dentista, a los médicos, a merendar en la  Pastelería La Española o a tomar algo en Madame Porte, e incluso a pasar el día por el Paseo Marítimo o en la playa… Recuerdo que era una ciudad impresionante, como si viajásemos al futuro, con las calles rebosando de gente de distintas culturas, con los Cadillac descapotables circulando por sus calles, con las tiendas ofreciendo mercancías que no se podían hallar en otras ciudades… Era fascinante. Y ahora parece recuperar de nuevo su antiguo esplendor.

– ¿Cuándo está previsto presentar su novela en Tánger? ¿Y dónde se puede adquirir?

  Aún no tenemos fecha para la presentación en Tánger, pero se hará en breve de la mano del escritor tanyaui Farid Othman Bentria Ramos. Quién mejor que él para presentar una novela ambientada en su ciudad…

 En Tánger disponéis de la novela “Malabata” y del resto de mis obras en la Librairie des Colonnes, que siempre me ha tratado con exquisito tacto y con mucha generosidad.

– De sus numerosas obras literarias ¿cuál es su preferida? ¿Por qué?

 Eso es difícil de decidir. Pero “Paseando por el zoco chico larachensemente” me ha dado muchas alegrías. Es un libro de relatos lleno de historias que creo que llegan muy hondo al lector. Y también me siento muy feliz con “Una sirena se ahogó en Larache”, donde traté de meterme en la piel de un niño larachense y musulmán al que la vida lo maltrata pero que sale a flote gracias a su imaginación. Algunos lectores de estos dos libros me han confesado haber llorado o haberse emocionado profundamente, y eso es como lograr mi objetivo como narrador.

  Pero también me siento muy orgulloso de las tres novelas ambientadas en Tánger. No sabría decir cuál es la mejor o cuál es mi preferida. – De entre sus obras ¿Cuál es la cree usted que se puede triunfar en el cine?

  Ya sabes que mi relato “El nadador”, que se incluye en mi libro “Paseando por el zoco chico” se ha rodado como cortometraje, dirigido mi hijo Pablo. Después de obtener varios premios, entre ellos en el Festival de Tánger, ahora se encuentra nominado al Premio al Mejor Corto de Ficción de los Premios Goya 2020. Así que muy satisfecho por los resultados de la primera adaptación al cine.

  Y de mis novelas, hay dos en especial que creo que darían mucho juego para unos buenos largometrajes: “Una sirena se ahogó en Larache” y “La emperatriz de Tánger”. Eso sí, serían dos películas muy diferentes.

   He de decir que hay lectores que me dicen que, al leer mis novelas, las pueden visualizar fácilmente en sus cabezas porque mis descripciones son muy cinematográficas. Algo que no me extraña porque soy un cinéfilo empedernido, y eso inevitablemente se nota a la hora de narrar.- ¿Cómo valora usted la literatura hispano-marroquí?

 La literatura hispano-marroquí es una lucha de titanes. Es como tratar de derribar los muros de una fortaleza con un pequeño martillo. La falta de apoyo institucional por parte de las autoridades culturales españolas a los hispanistas y escritores marroquíes en lengua española es vergonzosa, pero ahí siguen en la brecha. Desde antes incluso de la existencia del Protectorado en Marruecos ya había autores marroquíes que escribían en español, y eso es un fenómeno atípico y único. Desde Dris Diuri hasta Abderrahman el Fathi, hay una larga lista de escritores que merecen ser reconocidos. 

   Lo que sí es cierto es que, en la actualidad, la nómina de escritores hispano-marroquíes se ha ampliado con los autores de origen marroquí nacidos o que han crecido o estudiado en España y utilizan tanto el español como el catalán como idioma creativo, o de los españoles nacidos en Marruecos, y esto ha ampliado el espectro de este tipo de literatura tan rica y genuina. Creo que estamos en una nueva etapa que está dando resultados francamente excelentes. Baste nombrar las recientes publicaciones en novela y poesís de El Fathi, Farid Othman, Mohamed el Morabet, Laila Karrouch, León Cohen, Sahida Hamido, Bouissef Rekab, Nisrn Ibn Larbi, Ahmed Oubali, Najat el Hachmi, Carlos Tessainer, Aziz Tazi, Khalid Raissouni, Zuer el Bakali… La lista es larga, a la que habría que añadir a los estudiosos hispanistas marroquíes… El futuro es prometedor.

– Usted es el fundador de la Asociación Larache en el Mundo: ¿Cuál es el su objetivo?

  Bueno, yo fui uno de los fundadores, y ahora sigue su curso con El Hachmi Jbari como presidente de la asociación. Nuestro objetivo principal siempre ha sido preservar el patrimonio cultural de Larache: su arquitectura, sus creadores, su historia… Y rescatar el espíritu de convivencia que siempre se ha respirado en Larache entre las tres culturas monoteístas, la cristiana, la hebrea y la musulmana, y en todos los actos y actividades se trata de subrayar este aspecto que nos ha enriquecido tanto a todos y de la que tan necesitada está la sociedad actual. Paz y convivencia, respeto y cultura, y Larache como nexo de unión. Esas son sus señas de identidad.